Si hay algo que no puedo, por más que lo intente, es olvidar.
Como no olvido, aún tengo ciertos miedos.
Como tengo ciertos miedos, me paro antes de actuar.
Al pararme antes de actuar, pienso todo dos veces.
Por pensar todo dos veces, me surgen problemas de último momento.
Que se solucionan, no de la manera que mi suerte hubiese deseado.
Perdí mi suerte, por suerte.
Que las cosas hayan marchado tan bien hasta ahora, y que de pronto cuesten un poco más, hacen que no me acostumbre a la sensación de bienestar.
Tambalear un poco nunca es malo. A mi me hace estar mejor parada.
Dudar y tener miedos, no sólo me hacen pensar, sino animarme a no cometer los mismos errores. Pero lo que siempre olvido recordar, es que el tiempo de mi vida actual es otro que el de mi pasado. Que me rodean diferentes personas, diferentes relaciones. Que mi mundo es otro. Y mi día a día también.
miércoles, 6 de julio de 2011
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