Perdón. No quiero pero debo. Sé que rodaran por mis mejillas lágrimas que salen de lo más profundo de mi alma. Todo lo que sube tiene que bajar. Y es el momento de que baje de ese cielo del que caí millones de veces. Lo entendí hace bastante ya (el tiempo pasa, puede ser tan ausente, marcar tanto, ayudar y complicar), me faltaba concretarlo. Acá estoy, diciéndote adiós. Abriéndome a la vida que me negué.
Ahora puedo decir que soy libre. Con todo lo que acarrea. Que mi felicidad apareció por otro camino que no me une a vos. Todo es finito, ¿sabés?. Ese es el error principal del ser humano, querer ser inmortal. Es algo que no deseo nunca más.
viernes, 3 de diciembre de 2010
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