lunes, 2 de marzo de 2009

crisis post-viaje

Volver tiene ese sabor amargo y familiar. Encontrarte con las situaciones extrañadas es maravilloso como irte. A pesar de que en este viaje no tuve ni momento alguno para estar conmigo misma y ver la vida desde afuera. Buscar respuestas. Volvi despejada. Cansada. Con esa necesidad de estar sola y acompañada de otra gente. Como usualmente, contradictoria, verte y no verte. Cuento con la suerte de que el destino decida por mi. Por algo será. Como todo. Como siempre. Que bueno que esto no este en mis manos.
Es la ciudad que te sonrie de manera diferente. Que pone esas calles rutinarias en la posicion de nuevas, borrandolas de mis recuerdos. Las costumbres estan. Esas cosas siempre quedan. Se llevan como en la sangre. Y hay gente que la llevas tambien en ella. Y todo resulta como costumbre. Tan natural. Como escuchar las palabras exactas que imaginabas de esa boca especifica. Es casi increible. Es bueno y malo estar en casa. Es horrible el mismo paisaje, las mismas caras, las mismas calles, y hasta casi las mismas charlas. Hermosos los brazos abiertos, los "te extrañe", las sonrisas, las noticias. Increible es la sensacion de lo nuevo. Los recuerdos del viaje. Ese rompecabezas que vas armando con las fotos y los recuerdos.

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