martes, 14 de octubre de 2008

tíopadrino

Fue exactamente uno de esos días que sin razón alguna se sentía triste, gris y distante; más allá de que el cielo era absolutamente nubes que me inspiraban esas largas siestas que tomabas (abas, si, completamente consiente de ello) esas que cada tanto detestaba y con el tiempo comencé a entender y hasta incluso gustarme. De seguro te acostaste en esa cama matrimonial, entrando a la habitación, mi mano derecha. Te habrás levantado, y directo a preparar ese típico café con leche y galletitas, costumbre tan tuya. Luego, todo es neblinoso, sólo se que terminaron de estallarte el corazón. Un gran vacío en el mio, donde siempre estarás vos. El día me sonaba extraño. Desde mis planteos sobre estos temas, demasiado lejanos en mis días hasta este instante en el cual el zorrino cortó el teléfono. Mi estallido fue exagerado, lo se, brevemente se convirtió en profundo dolor. Me sentí tocar el fondo del pozo una vez más.
Es imposible para mi no sólo recordar cada instante vivido junto a vos en estos dieciséis años de vida que tengo y como me arrepiento por no haber estado al lado tuyo cuando me necesitabas. La realidad me desgarra. La vida que había recuperado en estos pocos años se va esfumando de mi cuerpo. Más allá de lo que todos digan que hay que recordar y sonreirle al vivo recuerdo. Pensar en que esta en un lugar mejor, que no hay que aferrarse a la vida. No puedo. Porque simplemente pienso que mi vida no va a ser igual, que no vas a estar conmigo para pasar esas cosas pequeñas de todos los días al lado mio. Que solo queda el recuerdo, no hay nada mas. Ya no vas a estar acá. Sólo hay huecos sin tu presencia, eso de todos los días, o cada tanto. Momentos que dejaron de existir para quedarse atascados en mi memoria. Un lugar tuyo, nada más que tuyo. Tan irreemplazable, absolutamente. Toda una vida junto a mi, que se esfuma. Sin evitar la culpa, siempre hay culpa. La mía no es menor, no para mi. Mi orgullo y mi jodida debilidad, mi colgadez, mi misma. Me detesto por haber sido así, por olvidar que sos humano, tan humano como yo. Tan imperfectos, tan mortales. Entendiendo una vez más el concepto y dejando de lado el mañana. Con vos siempre hubo un mañana en mi, por no poder con mi genio. Y hoy te fuiste de aquí, del mundo que pertenecías, de mi vida. El destino no deja de pegarme duro. Aun te necesitaba junto como me costo ver que vos a mi. Estoy siendo egoísta, lo se. Era lo mejor para vos, el sólo hecho de respirar te dolía. Tu tristeza era enorme. Saber eso, poder sentirlo con mi suceptibilidad a flor de piel, fue lo que me impidió acompañarte, por valorarme a mi misma. No puedo creer haber resultado tan egoísta. Sobre todo con vos. Quien me dio todo. Quien me dio el cariño que necesitaba. Sufro por haberte faltado. Porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Ambos, vos y yo, dos ciegos. Hoy, puedo decir que veo. Si, todo aquello que no pude ver. No hay peor sentimiento que ver como se te va el alma del cuerpo, en pura vida. A mi se me va, como a vos se te iba en vida. Más allá de que crea que somos almas estancadas en el tiempo, vas a estar conmigo, ya sea en mis recuerdos. Arriba, vas a estar mejor, como te mereces. Porque a pesar de tus defectos, fuiste una persona maravillosa.

No hay comentarios: